El Festival de Cine y Culturas de América Latina de Biarritz, en la costa francesa, comenzó ayer con una programación que tiene el foco puesto en América Central como invitada especial, pero con fuerte presencia argentina: se presentarán tres largometrajes producidos en el país en competencia por el premio Abrazo, el principal del encuentro.
A esa estatuilla aspiran “Pinamar”, la delicada ópera prima de Federico Godfrid; “El invierno”, un crudo relato de supervivencia en la Patagonia filmado por Emiliano Torres, que se llevó los premios Especial del Jurado y a la mejor fotografía en San Sebastián este fin de semana; y “El Rey del Once”, una comedia dramática de Daniel Burman. Además, se proyectará la coproducción argentino chilena “Neruda”, del trasandino Pablo Larraín y en la que actúa Mercedes Morán y es protagonizado por Gael García Bernal.
El director, dramaturgo y comediante argentino Alfredo Arias encabezará el jurado de la Competencia Oficial de Largometrajes, que estará integrado además por el político, ensayista y novelista nicaragüense Sergio Ramírez (ex vicepresidente de su país en los 80) y los franceses Delphine Gleize, Laure Duthilleul y Alice Girard.
La participación nacional se extenderá a otras secciones competitivas del festival, como en la de Documentales, donde serán exhibidos filmes de fuerte compromiso social basados en profundas investigaciones históricas, como “Damiana Kryygi”, del experimentado Alejandro Fernández Mouján, y “La parte por el todo”, de Roberto Persano, Santiago Nacif y Juan Andrés Martínez Cantó.
En la sección oficial de Cortometrajes concursarán los filmes “De la muerte de un costero”, de Carlos Alberto Díaz; “La canoa de Ulises”, de Diego Fió; y “Los días felices”, de Agostina Guala, mientras que fuera de competencia, en la sección Cumpleaños, se verá el documental “Ensayo de una nación”, de Alexis Roitman. Además, habrá conciertos de tango con Daniel Melingo y de chamamé y folclore con Mauro Bonamino.
La fiesta gala celebra su edición número 25 con proyecciones, recitales y encuentros literarios, en la Gare du Midi, una antigua estación de tren reconvertida a sala de cine.